Nelogia




Fin XIII. 286

-Pues yo bien siento mi honra. Pluguiera a Dios que fuera yo ellos y perdiera la vida y no la honra, y no la esperanza de conseguir mi comenczado propósito, que es lo que más en este caso desastrado siento. ¡Oh, mi triste nombre y fama, cómo andas al tablero de boca en boca! ¡Oh mis secretos más secretos, cuán públicos andaréis por las plazas y mercados! ¿Qué será de mí? ¿Adónde iré? ¿Qué salga allá? A los muertos no puedo ya remediar. ¿Qué me esté aquí? Parecerá cobardía. ¿Qué consejo tomaré? Dime, Sosia ¿Qué era la causa porque la mataron?

-Señor, aquella su criada, dando voces, llorando su muerte, la publicaba a cuantos las querían oír, diciéndo que porque no quiso partir con ellos una cadena de oro que tú le diste.

-¡Oh día de congoja! ¡Oh fuerte tribulación, y en que anda mi hacienda de mano en mano y mi nombre de lengua en lengua! Todo será público cuanto con ella y ellos hablaba, cuanto de mí sabían, el negocio en que  andaban. No osaré salir ante gentes. ¡Oh pecadores de mancebos, padecer por tan súbito desastre! ¡Oh mi gozo, cómo te vas disminuyendo! Proverbio es antiguo, que de muy alto grandes caídas se dan. Mucho había anoche alcanzado; mucho tengo hoy perdido. Rara es la bonanza en mi piélago. Yo estaba en título alegre, si mi ventura quisiera tener quedos los ondosos vientos de mi perdición. ¡Oh fortun, cuánto y por cuantas partes me has combatido! Pues, por más que sigas mi morada y seas contraria a mi persona, las adversidades con igual ánimo se han de sufrir y en ellas se prueba el corazón recio o flaco. No hay mejor toque para conocer qué quilates de virtud o esfuerzo tiene el hombre. Pues por más mal y daño que me venga, no dejaré de cumplir el mandato de aquella por quien todo esto se ha causado. Que más me va en conseguir la ganancia de la gloria que espero, que en la pérdida de morir los que murieron. Ellos eran sobrados y esforzados, agora o en otro tiempo de pagar habían. La vieja era mala y falsa, según parece que hacía trato con ellos, y así que riñeron sobre la capa del justo. Permisión fue divina que así acabase en pago de muchos adulterios que por su intersección o causa son cometidos. Quiero hacer aderezar a Sosia y a Tristanico: irán conmigo este tan esperado camino. Llevarán escalas, que son altas las paredes. Mañana haré que vengo de fuera, si pudiere vengar estas muertes; si no, purgaré mi inocencia con mi fingida ausencia o me fingiré loco, por mejor gozar de este sabroso deleite de mis amores, como hizo aquel gran capitán ulises por evitar la batalla Troyana y holgar con Penélope su mujer.



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